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Dr. Gerardo Meza C. / El Paraguay que queremos
Dr. Gerardo Meza C. / El Paraguay que queremos
En nuestra plataforma sostenemos que los grandes problemas estructurales de nuestra nación no se solucionan con pasividad, sino con una gestión inteligente apoyada en herramientas de vanguardia. Recientemente, el debate público se ha centrado en dos grandes hitos de la gestión pública: la interconexión telemática entre el Banco Central del Paraguay (BCP) y los tribunales, y el lanzamiento del primer certificado digital por parte del Registro Unificado Nacional (RUN).
Ante esta ola de actualizaciones, la ciudadanía y nuestros más de 33.000 seguidores en redes sociales se preguntan con entusiasmo si estas plataformas ya operan bajo el manto de la Inteligencia Artificial (IA). La respuesta directa es un rotundo no. Lo que hoy experimentamos en Paraguay es un avance sumamente valioso de automatización e infraestructura digital, pero confundir mudar el papeleo tradicional a una pantalla con la implementación de IA es un error conceptual que debemos analizar a fondo.
El indudable logro actual: Eficiencia fiscal y el fin de los viáticos eternos
No podemos restar mérito al impacto económico directo que estas implementaciones tradicionales proveen al bolsillo del contribuyente. La consolidación del Trámite Judicial Electrónico ha permitido un cambio operativo radical.
Miremos la realidad de la burocracia del pasado reciente: para tramitar un oficio o embargo judicial de carácter urgente, los funcionarios del banco de bandera debían conformar comitivas físicas. Esto significaba trasladar expedientes impresos en vehículos oficiales con choferes, combustible y el desembolso de viáticos por 5 días o más para viajar hasta circunscripciones del interior como Ciudad del Este, Encarnación o Pedro Juan Caballero.
Hoy, a través del sistema digitalizado, el analista responsable procesa el requerimiento de forma segura las 24 horas, los 7 días de la semana, desde su computadora o dispositivo celular. El BCP ha logrado ahorrar millones de guaraníes en viáticos y gestiones logísticas superfluas. El dinero público se resguarda y los plazos se reducen drásticamente de semanas a minutos.
Por su parte, la creación del RUN representa otra simplificación notable al unificar las funciones de Catastro, Registros Públicos y Geodesia bajo una misma estructura administrativa y un “Código Único del Inmueble”. Esto agiliza procesos históricos y reduce fricciones registrales. Pero, de nuevo, es un sistema basado en bases de datos relacionales y flujos tradicionales controlados paso a paso por analistas humanos.
El límite del software tradicional: La intervención humana
¿Por qué afirmamos que aún no es IA? Porque una plataforma digital convencional, por más ágil que sea, sigue siendo un archivo pasivo o un mensajero automatizado. El sistema no interpreta el significado de los documentos, no busca correlaciones ocultas por cuenta propia ni genera aprendizaje continuo.
El riesgo latente de los sistemas que carecen de auditorías inteligentes e inmutables es que siguen dependiendo en su totalidad de la discrecionalidad humana. Un operador sigue teniendo la potestad exclusiva de cargar, demorar o procesar la información a discreción. La verdadera transformación del Estado exige ir un paso más allá.
La hoja de ruta: Hacia una Inteligencia Artificial con criterio humano
Para que el ecosistema institucional paraguayo dé un verdadero salto cualitativo hacia la transparencia y erradicación de la corrupción, las herramientas deben evolucionar incorporando capas de IA enfocadas en tres pilares:
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- Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN): Que el software sea capaz de “leer”, extraer contexto y clasificar de forma autónoma las miles de hojas de los expedientes del BCP o los planos del RUN, detectando inconsistencias legales de forma inmediata.
- Auditoría Predictiva y Big Data: Algoritmos que crucen de manera masiva los movimientos de cuentas financieras o los historiales de fincas registrales en tiempo real, emitiendo alertas automáticas ante patrones sospechosos de lavado de dinero o superposición de títulos antes de que el daño patrimonial sea irreversible.
- Optimización del tiempo: Modelos que redacten borradores técnicos automatizados basados en jurisprudencia previa, liberando a los profesionales de tareas mecánicas repetitivas.
Una transición regulada: El factor humano es insustituible
A nivel institucional, la preocupación ética ya forma parte de la agenda. Las directrices dispuestas por la Corte Suprema de Justicia para la futura adopción de la Inteligencia Artificial en los procesos judiciales dejan una premisa inalterable: la tecnología debe actuar exclusivamente como un soporte de eficiencia administrativa.
Un algoritmo o un modelo matemático jamás podrá —ni deberá— sustituir el razonamiento jurídico, la ética y el criterio final de un magistrado o de una autoridad reguladora nacional.
En El Paraguay que queremos aplaudimos la llegada del “Papel Cero” y la reducción del gasto innecesario en viáticos. Es el cimiento obligatorio. Sin embargo, nuestra visión de país nos exige seguir empujando la frontera tecnológica hacia un Estado plenamente digitalizado, donde la tecnología haga cada vez más difícil desviar el dinero público y asegure una transparencia real para cada ciudadano.