¿Por qué una decisión del Banco Central sobre la tasa de interés importa para la inflación, el crédito, el dólar, la inversión y el crecimiento?

Cuando escuchamos que el Banco Central del Paraguay mantiene, sube o baja la Tasa de Política Monetaria (TPM), puede parecer una noticia reservada para economistas, bancos y mercados financieros.

Pero no es así.

Esa tasa forma parte de uno de los principales instrumentos que tiene el Banco Central para procurar que la inflación permanezca controlada y preservar el valor de nuestra moneda.

Y eso termina afectando, directa o indirectamente, a todos.

Actualmente, la TPM se encuentra en 5,50% anual. Durante 2025 estuvo en 6%, y en los primeros meses de 2026 el Banco Central la redujo gradualmente hasta el nivel actual.

Pero ¿qué significa esto “en cristiano”?

PRIMERO: EL BCP NO FIJA LA TASA DE TU PRÉSTAMO

Este punto es fundamental.

Que la TPM sea 5,50% no significa que un banco comercial tenga que prestar dinero al público al 5,50%.

La TPM es una tasa de referencia de la política monetaria.

A partir de ella se transmiten señales hacia las tasas del mercado financiero. Las tasas que finalmente pagan familias y empresas también incorporan otros componentes: costo de captación del dinero, riesgo del cliente, plazos, costos administrativos, competencia y margen financiero, entre otros.

Por eso un préstamo personal, hipotecario, empresarial o una tarjeta pueden tener tasas muy diferentes.

¿PARA QUÉ SIRVE ENTONCES LA TPM?

Principalmente, para influir sobre las condiciones monetarias y financieras de la economía y contribuir a que la inflación converja hacia la meta establecida por el Banco Central.

Paraguay trabaja formalmente desde 2011 bajo un régimen de Metas de Inflación.

Actualmente, la meta del BCP es 3,5%, con un rango de tolerancia de ±2 puntos porcentuales.

Esto significa que la política monetaria busca mantener la inflación alrededor de esa referencia en el horizonte correspondiente.

CUANDO HAY PRESIONES INFLACIONARIAS

Imaginemos que los precios comienzan a subir persistentemente y existe el riesgo de que la inflación se aleje de la meta.

El Banco Central puede aumentar la TPM.

¿Qué busca?

Que las condiciones financieras sean más restrictivas.

Con tasas más altas, normalmente se modera el crecimiento del crédito y del consumo financiado; ahorrar puede volverse relativamente más atractivo y determinadas decisiones de inversión pueden postergarse.

La demanda se enfría.

Y con menor presión de demanda sobre la economía, se busca reducir las presiones inflacionarias.

No ocurre de un día para otro. La política monetaria actúa con rezagos.

CUANDO LA INFLACIÓN ESTÁ CONTROLADA

También puede ocurrir lo contrario.

Si la inflación y, especialmente, las expectativas de inflación se encuentran compatibles con la meta y las condiciones económicas lo permiten, el Banco Central puede reducir su tasa.

Eso puede contribuir gradualmente a condiciones financieras menos restrictivas.

Crédito → Consumo → Inversión → Producción → Empleo.

Pero existe un equilibrio delicado.

Bajar demasiado o demasiado rápido una tasa puede generar nuevas presiones inflacionarias. Mantenerla demasiado alta durante demasiado tiempo también puede restringir innecesariamente el crédito, la inversión y la actividad económica.

Por eso la política monetaria exige prudencia.

EL DATO MÁS IMPORTANTE: LAS EXPECTATIVAS

Hay algo que muchas veces pasa desapercibido.

Un Banco Central no solamente combate la inflación de hoy. También procura evitar que empresas, trabajadores, comerciantes, inversionistas y consumidores comiencen a actuar pensando que mañana habrá mucha más inflación.

Cuando las expectativas están “ancladas”, existe mayor previsibilidad.

Según la Encuesta de Expectativas de Variables Económicas del BCP de septiembre de 2026, los agentes económicos esperan una inflación de 3,0% para el cierre de 2026 y de 3,5% para 2027 y para el horizonte de política monetaria.

Es decir, las expectativas de mediano plazo se encuentran alineadas con la meta del Banco Central.

Eso es macroeconomía.

¿Y QUÉ TIENE QUE VER TODO ESTO CON EL CIUDADANO?

Muchísimo.

Cuando la inflación permanece baja y relativamente estable, una familia puede organizar mejor su presupuesto.

Una empresa puede calcular con mayor previsibilidad sus costos.

Un inversionista puede evaluar un proyecto de largo plazo con menor incertidumbre.

Los contratos pueden celebrarse con mayor previsibilidad.

Y el salario pierde poder adquisitivo a un ritmo menor que bajo escenarios de inflación elevada.

La estabilidad de precios, por tanto, no es solamente una estadística.

Es una condición importante para el funcionamiento de toda la economía.

¿Y EL DÓLAR?

La relación existe, pero debemos evitar una simplificación.

La tasa de interés puede influir sobre los movimientos de capital y, por esa vía, sobre el mercado cambiario.

Pero el dólar en Paraguay también depende de muchos otros factores: exportaciones, importaciones, ingreso y salida de capitales, condiciones financieras internacionales, tasas de interés externas y oferta y demanda de divisas.

Por eso no corresponde afirmar que la TPM determina por sí sola el precio del dólar.

EL BANCO CENTRAL TIENE QUE BUSCAR EQUILIBRIO

La política monetaria puede resumirse en una palabra:

EQUILIBRIO.

No se trata simplemente de tener tasas altas.

Tampoco de tener tasas bajas.

Se trata de tener una tasa compatible con la estabilidad de precios y con las condiciones de la economía.

Paraguay tiene actualmente una meta de inflación del 3,5%. Las expectativas para el horizonte de política monetaria también están en 3,5%.

Ese anclaje es un activo macroeconómico que debemos preservar.

Porque cuando un país mantiene estabilidad monetaria genera algo que no aparece directamente en los balances:

CONFIANZA.

Y la confianza facilita inversiones, financiamiento, planificación empresarial y decisiones económicas de largo plazo.

EN CRISTIANO

Podemos explicarlo de una manera todavía más sencilla:

La tasa del Banco Central funciona como uno de los reguladores de la economía.

Si aparecen demasiadas presiones inflacionarias, puede endurecer las condiciones monetarias.

Si la inflación está controlada y las condiciones lo permiten, puede flexibilizarlas.

El objetivo no es beneficiar al banco ni perjudicar al que necesita crédito.

El objetivo central es preservar la estabilidad del valor de la moneda.

Porque una economía puede crecer.

Puede recibir inversiones.

Puede construir carreteras.

Puede aumentar sus exportaciones.

Pero si pierde el control de la inflación, el costo termina llegando al bolsillo de toda la población.

Por eso hablar de la Tasa de Política Monetaria no es hablar solamente de bancos.

Es hablar de estabilidad macroeconómica.


EL PARAGUAY QUE QUEREMOS

Dr. Gerardo Meza C.
Economista