EDITORIAL – EL PARAGUAY QUE QUEREMOS
El guaraní atraviesa un período de fuerte apreciación frente al dólar. Pero reducir el análisis a celebrar que “bajó el dólar” o reclamar simplemente que “debe volver a subir” sería mirar solamente una parte del problema.
La economía tiene varias caras.
Cuando baja el dólar, el importador necesita menos guaraníes para comprar la misma cantidad de dólares. Eso puede reducir el costo de mercaderías, materias primas, maquinarias, equipos, medicamentos, tecnología y otros productos importados.
También puede beneficiar al consumidor.
Pero aparece una pregunta fundamental:
¿CUÁNTO DE ESA BAJA DEL DÓLAR LLEGA REALMENTE AL PRECIO FINAL?
El Banco Central del Paraguay informó que la inflación interanual de agosto fue de apenas 1,5%, mientras la inflación acumulada durante 2026 alcanzó 1,8%.
Incluso el propio informe del BCP señala disminuciones de precios en determinados bienes durables de origen importado.
Es una señal positiva.
Pero el consumidor necesita percibir esa mejora en su economía cotidiana.
Un dólar que cae significativamente debería observarse también en la evolución de aquellos precios cuyos costos tienen un componente importante denominado en dólares.
Por eso, además del tipo de cambio, debemos mirar toda la cadena:
IMPORTACIÓN → COSTO → PRECIO → CONSUMIDOR.
DEL OTRO LADO ESTÁ EL EXPORTADOR
Para quien exporta, la situación funciona de manera diferente.
Si una empresa recibe USD 1 millón por sus exportaciones, con un dólar a G. 7.500 obtiene G. 7.500 millones.
Con un dólar a G. 5.900 obtiene aproximadamente G. 5.900 millones.
Son alrededor de G. 1.600 millones menos por el mismo millón de dólares exportado, antes de considerar coberturas cambiarias, costos u otros factores.
Y muchos de sus gastos —salarios, servicios, impuestos y determinados insumos nacionales— continúan pagándose en guaraníes.
Allí aparece el problema de la competitividad.
Sin embargo, tampoco corresponde concluir que las exportaciones paraguayas están paralizadas.
Los números oficiales muestran algo interesante.
Hasta agosto de 2026, Paraguay exportó USD 14.025,3 millones, un crecimiento de 24,7% respecto al mismo período de 2025.
Las importaciones alcanzaron USD 13.308,4 millones, aumentando 13,9%.
El resultado fue un superávit comercial de USD 716,9 millones.
Por tanto, estamos ante una economía en la cual crecen simultáneamente exportaciones e importaciones.
Y AQUÍ APARECEN LAS TASAS DE INTERÉS
El 21 de septiembre, el Comité de Política Monetaria del Banco Central decidió mantener la Tasa de Política Monetaria en 5,50% anual.
Al mismo tiempo, la inflación interanual registrada en agosto fue 1,5%, y las expectativas de los agentes económicos para el cierre de 2026 se ubicaron en 3,0%.
Pero existe otra tasa que importa enormemente a las empresas y familias:
LA TASA QUE EFECTIVAMENTE PAGAN POR EL CRÉDITO.
En julio, la tasa activa promedio ponderada en moneda nacional del sistema bancario y financiero se ubicó en 15,61%.
Para los préstamos de consumo fue 21,93%.
Y para los préstamos comerciales, 12,53%.
Por eso no alcanza con observar únicamente la TPM.
Hay que observar también cómo se transmite la política monetaria hacia el crédito que finalmente recibe una industria, una pequeña empresa, un comerciante o una familia.
EL DESAFÍO NO ES ELEGIR ENTRE IMPORTADORES Y EXPORTADORES
Paraguay necesita a ambos.
Necesita importaciones porque incorporan tecnología, maquinaria, medicamentos, vehículos, insumos y bienes que nuestra economía todavía no produce.
Y necesita exportaciones porque generan divisas, producción, inversión y empleo.
Por eso, la discusión económica debería superar la pregunta simplista:
¿DÓLAR ALTO O DÓLAR BAJO?
La pregunta más importante es:
¿CÓMO HACEMOS MÁS COMPETITIVA LA ECONOMÍA PARAGUAYA?
El tipo de cambio es solamente una variable.
La competitividad también depende del costo del crédito, la energía, la logística, la infraestructura, la tecnología, la productividad, la capacitación, la burocracia y la seguridad jurídica.
Un país competitivo no puede depender permanentemente de que su moneda se debilite para poder exportar.
Pero tampoco puede ignorar el impacto que una apreciación rápida de su moneda produce sobre sectores exportadores cuyos ingresos están en dólares y cuyos costos permanecen en guaraníes.
EL BCP TIENE UNA RESPONSABILIDAD CENTRAL
La función del Banco Central no consiste en garantizar una cotización determinada del dólar.
Su misión institucional incluye preservar la estabilidad del valor de la moneda y promover la eficacia, integridad y estabilidad del sistema financiero.
Por eso corresponde analizar conjuntamente inflación, tipo de cambio, tasas de interés, crédito, actividad económica y contexto internacional.
Hoy tenemos una inflación interanual baja, una TPM de 5,50%, un guaraní apreciado, exportaciones creciendo y un sistema financiero en el cual las tasas que enfrenta el usuario continúan bastante por encima de la tasa de política monetaria.
Es allí donde debe concentrarse el debate económico.
EL DÓLAR NO ES EL OBJETIVO. LA COMPETITIVIDAD SÍ.
El importador necesita previsibilidad.
El exportador necesita competitividad.
La industria necesita financiamiento.
Y el consumidor necesita que las mejoras macroeconómicas lleguen finalmente a su bolsillo.
Paraguay no necesita fabricar artificialmente un dólar alto ni convertir un dólar bajo en una celebración automática.
Necesita una economía productiva capaz de competir con distintos escenarios cambiarios.
Porque una economía verdaderamente competitiva no vive solamente del precio del dólar.
Vive de su productividad.
De su tecnología.
De su infraestructura.
Del costo razonable del financiamiento.
Y de instituciones capaces de tomar decisiones utilizando información, datos y evidencia.
Ese es también EL PARAGUAY QUE QUEREMOS.