El senador Silvio “Beto” Ovelar abrió la posibilidad de reconsiderar en el Congreso el reajuste reclamado por los médicos. Pero antes de comprometer entre US$ 130 y US$ 150 millones adicionales cada año, Paraguay debería discutir una reforma estructural: carrera médica, remuneración integral, múltiples vínculos, carga horaria, productividad y sostenibilidad fiscal.
El debate sobre las remuneraciones de los médicos ha dejado de ser exclusivamente un problema del Ministerio de Salud.
Ahora está llegando al lugar donde finalmente se decide cuánto puede gastar el Estado paraguayo: el Congreso Nacional.
Este miércoles 2 de septiembre, el senador Silvio “Beto” Ovelar, presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto del Senado, abrió públicamente la posibilidad de reconsiderar durante el estudio del Presupuesto General de la Nación 2027 el reclamo salarial de los médicos.
Consultado sobre la posibilidad de que el Congreso conceda lo solicitado por el sector, respondió:
“Yo no descarto”.
Además, sugirió estudiar un esquema gradual, tomando como referencia la estrategia seguida años atrás por los docentes.
La declaración merece ser analizada con mucha responsabilidad.
Porque estamos hablando del Presupuesto de todos los paraguayos.
UN PRESUPUESTO DE G. 166,3 BILLONES
El Poder Ejecutivo presentó al Congreso un proyecto de PGN 2027 de aproximadamente G. 166,3 billones, equivalentes a unos US$ 25.700 millones.
Representa un crecimiento del 11,2% respecto del presupuesto aprobado para 2026.
Pero existe otro dato que no puede quedar fuera de esta discusión:
el déficit fiscal previsto para 2027 llega hasta el 3,9% del Producto Interno Bruto.
El Gobierno sostiene que esta desviación será temporal y que permitirá afrontar principalmente obligaciones acumuladas, particularmente en Salud, además de inversiones públicas.
El objetivo oficial es regresar al límite del 1,5% del PIB establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal en 2028.
Además, según la presentación realizada por el Ministerio de Economía y Finanzas, el Estado necesitaría cerca de US$ 2.100 millones de nuevo endeudamiento durante 2027.
Es dentro de esta realidad financiera donde debemos analizar cualquier nuevo compromiso salarial permanente.
ENTRE US$ 130 Y US$ 150 MILLONES CADA AÑO
El proyecto presentado por el Poder Ejecutivo no contempla el reajuste salarial general solicitado por los médicos.
El ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, explicó que elevar aproximadamente de G. 5 millones a G. 8 millones la remuneración reclamada para el régimen médico involucrado tendría un costo adicional estimado entre US$ 130 millones y US$ 150 millones anuales.
No estamos hablando, por tanto, de un gasto extraordinario que se paga una sola vez.
Estamos hablando de una obligación que, una vez incorporada a la estructura salarial del Estado, deberá financiarse todos los años.
Y probablemente crecerá con el tiempo.
Por eso la pregunta no debería ser solamente:
¿Merecen los médicos ganar mejor?
Seguramente muchos médicos merecen una mejor remuneración.
La verdadera pregunta económica es otra:
¿Cuál debe ser el sistema de remuneración médica que Paraguay puede sostener durante los próximos 10, 20 o 30 años?
HACE POCOS DÍAS SE DECÍA QUE NO HABÍA DINERO
Existe además un cambio de posición que merece atención.
El 25 de agosto, el propio senador Ovelar había señalado públicamente que el Estado no disponía de los recursos necesarios para atender el reclamo.
Su expresión fue muy clara:
“No podés dar lo que no tenés”.
Ahora sostiene que el Congreso podría analizar alternativas y plantea una “lipoaspiración presupuestaria”: eliminar contrataciones, viáticos y otros gastos innecesarios para encontrar recursos.
Estamos de acuerdo con una cosa:
hay que hacer esa lipoaspiración.
Pero no solamente para financiar nuevas demandas.
Hay que hacerla porque el Estado paraguayo tiene la obligación permanente de utilizar mejor cada guaraní que recibe de los contribuyentes.
PRIMERO HAY QUE PONER ORDEN EN LA CASA
Antes de discutir nuevos impuestos, Paraguay debería saber exactamente cuánto puede ahorrar mediante una verdadera reforma del gasto público.
Contrataciones innecesarias.
Viáticos injustificados.
Duplicaciones administrativas.
Instituciones que realizan funciones similares.
Privilegios.
Compras ineficientes.
Corrupción.
Evasión.
Informalidad.
Falta de digitalización y trazabilidad del dinero público.
Todo eso también tiene un costo que finalmente paga el ciudadano.
El propio senador Ovelar reconoció recientemente que el aumento salarial que se concedieron los parlamentarios en 2025 les quitó “autoridad moral” para pedir austeridad a otros sectores.
Ese reconocimiento debería servir para comenzar una discusión diferente.
La responsabilidad fiscal debe empezar por quienes administran y deciden sobre el dinero público.
EL PROBLEMA NO SON LOS MÉDICOS
Sería un error convertir esta discusión en un enfrentamiento contra los profesionales de la salud.
Los médicos tienen legítimo derecho a reclamar mejores condiciones laborales.
También existen cuestiones que el Estado debe resolver: carrera sanitaria, estabilidad, guardias, nocturnidad, feriados, especialidades críticas, distribución territorial de profesionales y condiciones adecuadas de trabajo.
Pero reconocer esos derechos no significa que la única respuesta posible sea agregar dinero al sistema actual.
Podemos hacer algo mejor:
reformarlo.
DE LOS MÚLTIPLES VÍNCULOS A UNA REMUNERACIÓN INTEGRAL
Paraguay debería aprovechar este conflicto para comenzar una reforma histórica de la estructura laboral médica del Estado.
La propuesta que planteamos desde EL PARAGUAY QUE QUEREMOS es avanzar progresivamente hacia un principio:
UN MÉDICO, UN VÍNCULO LABORAL PRINCIPAL, UNA REMUNERACIÓN INTEGRAL Y JUSTA.
La remuneración debería considerar:
especialidad;
experiencia;
responsabilidad;
carga horaria efectiva;
guardias;
nocturnidad;
feriados;
funciones de alta complejidad;
y zonas geográficas donde existe escasez de especialistas.
Cuando las necesidades del sistema sanitario exijan excepciones —por ejemplo, ante determinadas especialidades escasas— estas deberían estar justificadas, reguladas y transparentadas.
Así se protege simultáneamente al profesional médico y al contribuyente.
EL CONGRESO TIENE UNA RESPONSABILIDAD MAYOR
Es cierto que el Congreso tiene atribuciones fundamentales durante el estudio del Presupuesto.
Pero tener la facultad legal de modificar partidas no significa que deba utilizarse el PGN como instrumento para apagar cada conflicto social que aparece frente al Parlamento.
Hoy son los médicos.
Mañana pueden ser docentes.
Después funcionarios administrativos.
Luego policías.
Militares.
Jubilados.
Municipalidades.
Universidades.
Cada sector tendrá argumentos para demostrar que necesita más recursos.
Muchos serán legítimos.
Pero el dinero disponible siempre será limitado.
Por eso existe el Presupuesto.
Gobernar significa establecer prioridades.
EL CIRCUITO QUE PARAGUAY DEBE EVITAR
Existe un mecanismo peligroso que debemos cortar:
Presión sectorial → aumento permanente del gasto → mayor déficit → más deuda → nuevos impuestos.
Si repetimos indefinidamente ese circuito, finalmente será el ciudadano quien pagará la cuenta.
El mismo trabajador que paga IVA.
La pequeña empresa que intenta sobrevivir.
El comerciante formal.
El profesional independiente.
El productor.
El empresario que genera empleo.
Y también las futuras generaciones, mediante la deuda pública.
ANTES DE SUBIR IMPUESTOS
El senador Ovelar ha manifestado además que, en algún momento, Paraguay podría necesitar aumentar determinados impuestos para financiar las crecientes necesidades del Estado.
Esa discusión puede llegar algún día.
Pero existe una pregunta previa que todavía no hemos respondido:
¿Ya hicimos todo lo necesario para que el Estado gaste mejor antes de pedirle más dinero al ciudadano?
Mientras exista corrupción, evasión, informalidad, privilegios, gastos improductivos y estructuras administrativas ineficientes, aumentar impuestos sin reformar primero el Estado significaría trasladar nuevamente sus ineficiencias al contribuyente.
EL PARAGUAY QUE QUEREMOS
Queremos médicos bien remunerados.
Queremos hospitales con medicamentos.
Queremos profesionales especializados trabajando dentro del país.
Queremos docentes bien remunerados.
Queremos policías preparados.
Queremos infraestructura.
Queremos protección social.
Pero también queremos un Estado que pueda pagar todo eso sin hipotecar permanentemente el futuro.
El verdadero debate del PGN 2027 no debería reducirse a determinar quién consigue una partida adicional durante las negociaciones del Congreso.
Debe ser mucho más profundo.
¿Qué Estado podemos financiar?
¿Qué servicios queremos recibir?
¿Cuánto cuestan realmente?
¿Cómo medimos sus resultados?
¿Y quién paga finalmente la cuenta?
El Presupuesto General de la Nación no puede convertirse en una chequera para calmar protestas.
Debe convertirse en la principal herramienta para construir un Estado eficiente, transparente y financieramente sostenible.
Ese es el debate que Paraguay necesita.
Dr. Gerardo Meza C.
Economista
EL PARAGUAY QUE QUEREMOS