Entre el Sinceramiento Económico y el Grado de Inversión: ¿Qué camino toma el Paraguay que queremos?
El panorama económico paraguayo atraviesa un debate crucial. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de Paraguay, bajo la dirección del ministro Óscar Lovera, anunció un drástico ajuste en su estrategia financiera: el déficit fiscal cerrará en 3,2% del PIB en 2026 y escalará a un preocupante 3,9% en 2027. Este giro pospone el retorno al límite estrictamente legal del 1,5% de la Ley de Responsabilidad Fiscal hasta el año 2028.
Desde la perspectiva de la construcción ciudadana y económica de El Paraguay que queremos, esta medida nos obliga a formularnos preguntas de fondo: ¿Estamos ante una saludable dosis de transparencia o ante una preocupante fragilidad institucional que pone en riesgo nuestro Grado de Inversión?
💡 Un Sinceramiento Necesario, pero Costoso
El Poder Ejecutivo defiende este incremento argumentando que representa un “sinceramiento” de las cuentas públicas. El Estado arrastra una millonaria deuda flotante acumulada que cerró en USD 1.270 millones con proveedores clave, en especial constructoras de obras viales y empresas farmacéuticas proveedoras de salud pública.
Esclusivamente desde el punto de vista ético y operativo, ocultar facturas bajo la alfombra no hace desaparecer las deudas. Limpiar la casa y transparentar lo que realmente se debe es un paso correcto para la credibilidad interna del país. Sin embargo, la forma en que se financia este bache (mediante la Cesión de Derechos de Cobro y futuras emisiones de bonos) enciende alarmas internacionales.
⚠️ El Grado de Inversión en la Balanza
Las calificadoras de riesgo internacional no evalúan únicamente los números fríos; analizan el respeto a las reglas del juego. Modificar reiteradamente el marco de convergencia fiscal daña la predictibilidad del país.
- El costo del financiamiento: Economistas de nuestro entorno ya advierten que romper el tope fiscal genera desconfianza en los mercados extranjeros. Esto se traduce en un encarecimiento de las tasas de interés para futuras emisiones de bonos.
- La trampa de los tres planes: Este representa el tercer plan de convergencia fiscal ensayado en un corto lapso de cinco años. Cuando las metas excepcionales se vuelven rutinarias, pierden su fuerza como ancla macroeconómica frente al mundo.
📈 Más allá del Déficit: El Verdadero Desafío es Calidad del Gasto
Como sostenemos firmemente en el análisis de El Paraguay Que Queremos, la verdadera responsabilidad fiscal no se limita a un porcentaje frío en una ley. Significa que el Estado no puede gastar permanentemente por encima de sus posibilidades esperando que el ciudadano termine pagando la factura mediante impuestos o inflación.
Mientras el Gobierno flexibiliza el déficit para pagar obras y medicamentos, la ciudadanía sigue exigiendo frenar el despilfarro en el gasto corriente y en salarios públicos ineficientes. Si bien el MEF proyecta la creación de un “Consejo Fiscal Asesor Independiente” para validar los presupuestos futuras, la implementación de herramientas tecnológicas de control en tiempo real —como la Inteligencia Artificial y el Estado Digital— se vuelve urgente para prevenir estos descalces antes de que se produzcan.
➡️ Conclusión: La Ruta Hacia el 2028
Paraguay mantiene bases macroeconómicas sólidas, con proyecciones de crecimiento del PIB en torno al 4,5%. El bolsillo y el potencial país siguen fuertes, pero la disciplina no admite dobles discursos.
El Paraguay que queremos exige que este incremento del déficit al 3,9% sea verdaderamente el último sacrificio de regularización. El compromiso de converger al 1,5% en 2028 debe ser una promesa inquebrantable. Solo combinando un sincero ordenamiento financiero con una profunda reforma antidespilfarro garantizaremos que la estabilidad económica se traduzca en verdadero bienestar para cada paraguayo.