La tecnología debe permitir seguir el dinero público desde que el ciudadano paga hasta que se transforma en una obra o servicio. Asunción necesita avanzar hacia una administración donde la recaudación sea bancaria y electrónica, los controles sean automáticos y cada guaraní tenga trazabilidad.

La Municipalidad de Asunción no necesita solamente ordenar sus cuentas. Necesita cambiar la forma en que administra los recursos de los contribuyentes.

La transformación debe comenzar con un principio sencillo: ningún funcionario debe necesitar tocar el dinero del contribuyente.

Los pagos municipales pueden realizarse a través del sistema bancario y medios electrónicos, con identificación automática del concepto, conciliación digital y registro inmediato de cada operación.

Pero digitalizar el cobro es solamente el primer paso.

La ley ya establece una regla que debe cumplirse

La Ley N.º 3.966/2010, Orgánica Municipal, establece en su artículo 179 el destino de la recaudación proveniente del Impuesto Inmobiliario, una vez deducidas las coparticipaciones correspondientes.

Cumplido el periodo de transición previsto por la propia ley, la distribución establecida desde el quinto año en adelante es:

40% PARA GASTOS CORRIENTES — 60% PARA GASTOS DE CAPITAL.

Esta precisión es fundamental.

No estamos hablando de todos los ingresos de la Municipalidad. La disposición del artículo 179 se refiere específicamente a los recursos provenientes del Impuesto Inmobiliario, deducidas las coparticipaciones.

Y justamente allí aparece una enorme oportunidad para utilizar la tecnología al servicio de la ley.

Que el sistema haga cumplir la regla

Una plataforma moderna podría identificar automáticamente cada ingreso proveniente del Impuesto Inmobiliario y registrar desde el primer momento cuál es su origen y cuál es el tratamiento presupuestario que legalmente corresponde.

La Inteligencia Artificial, integrada a los sistemas financieros y presupuestarios municipales, podría complementar ese proceso mediante controles permanentes, conciliaciones automáticas, detección de inconsistencias y alertas ante operaciones que se aparten de las reglas establecidas.

Así, la trazabilidad comenzaría cuando el contribuyente realiza el pago y continuaría durante todo el circuito administrativo hasta la utilización final de los recursos.

Del contribuyente al banco.
Del banco a la Municipalidad.
De la Municipalidad al presupuesto.
Y del presupuesto a la obra o al servicio.

Todo registrado. Todo trazable. Todo auditable.

Menos discrecionalidad, más control

La IA no reemplaza a las autoridades ni elimina por sí sola la corrupción. Pero puede reducir significativamente los espacios de discrecionalidad, impedir manipulaciones manuales, detectar anomalías y dejar evidencia digital para los organismos de control.

La Contraloría, la Junta Municipal, las auditorías y las propias autoridades municipales podrían disponer de información mucho más precisa y oportuna.

Y el ciudadano debería tener acceso a un tablero público de transparencia, donde pueda conocer cuánto se recauda, cómo se distribuyen los recursos alcanzados por las disposiciones legales y cuánto se ejecuta efectivamente en gastos de capital.

La transparencia dejaría de depender exclusivamente de informes preparados meses después.

Podría convertirse en un proceso permanente.

Asunción necesita pasar del papel al control automático

Durante décadas hemos aprobado leyes, reglamentos, presupuestos y procedimientos. Sin embargo, cuando los controles dependen excesivamente de intervenciones manuales, siempre quedan espacios para errores, discrecionalidad y falta de trazabilidad.

El Estado Digital permite cambiar esa realidad.

No se trata de comprar computadoras ni de convertir formularios de papel en archivos electrónicos. Se trata de rediseñar la administración pública para que las reglas estén incorporadas al propio sistema.

Si existe una disposición legal sobre el destino de determinados recursos, el sistema debe ayudar a controlarla.

Si existe una incompatibilidad, debe generar una alerta.

Si se modifica una operación, debe quedar registrado quién la modificó, cuándo y bajo qué autorización.

Eso es trazabilidad.

El contribuyente tiene derecho a seguir su dinero

La Municipalidad existe para servir a los vecinos.

Por eso, la verdadera transparencia municipal no consiste solamente en publicar cuánto se recauda o cuánto se gasta.

Consiste en que el ciudadano pueda conocer qué ocurrió con el dinero que entregó al Estado.

Nuestra propuesta para Asunción es concreta:

recaudación bancaria y electrónica, integración de los sistemas municipales, reglas presupuestarias automatizadas, Inteligencia Artificial para control y detección de anomalías, auditoría digital y un tablero ciudadano de transparencia.

La tecnología ya existe.

La legislación establece obligaciones.

Lo que falta es integrarlas dentro de una nueva gobernanza municipal.

Nuestra conclusión

La transparencia no consiste solamente en saber cuánto recauda la Municipalidad, sino en poder seguir cada guaraní desde que lo paga el contribuyente hasta que se convierte en una obra o en un servicio para la ciudad.

Asunción puede convertirse en un ejemplo de administración pública digital para todo el Paraguay.

Pero para conseguirlo debemos cambiar una vieja lógica:

menos intervención manual, menos discrecionalidad y más trazabilidad.

Porque cuando cada guaraní deja una huella digital, controlar deja de ser una promesa y pasa a formar parte del sistema.

Dr. Gerardo Meza C. – Economista
El Paraguay que queremos