Editorial de Viernes – Desarrollo Productivo, Industrias y Empleo
Paraguay tiene energía, tierra fértil, agua, producción agropecuaria, una ubicación estratégica en el corazón de Sudamérica y, fundamentalmente, una población joven con enorme potencial. Sin embargo, poseer recursos naturales no garantiza por sí solo el desarrollo.
El verdadero desafío es transformar nuestras ventajas comparativas en ventajas competitivas, industrializar nuestra producción y conseguir que una mayor parte del valor agregado permanezca dentro del país.
Durante décadas hemos exportado energía y materias primas que posteriormente regresan convertidas en productos industrializados de mayor valor. Ese modelo debe evolucionar.
El Paraguay que queremos debe producir, transformar, innovar y generar empleo dentro de su territorio.
De la energía abundante a la industrialización
Paraguay dispone de una ventaja estratégica extraordinaria: su capacidad de generación hidroeléctrica.
Itaipú y Yacyretá no deben observarse solamente como fuentes de ingresos o de energía eléctrica. Deben convertirse en pilares de una política nacional de industrialización.
La discusión energética de los próximos años debería incluir una pregunta fundamental:
¿Cuántas industrias, inversiones y puestos de trabajo paraguayos podemos generar con nuestra energía?
Necesitamos infraestructura eléctrica suficiente para llevar energía confiable y competitiva hacia los polos industriales y productivos del país.
La energía paraguaya debe convertirse en producción paraguaya.
Industrializar nuestras materias primas
Paraguay produce alimentos, soja, maíz, trigo, carne, arroz, sésamo, mandioca, caña de azúcar, madera y muchas otras materias primas.
Cada cadena productiva representa una oportunidad para avanzar hacia procesos de mayor transformación.
No debemos conformarnos con exportar solamente granos, madera u otros productos primarios cuando podemos desarrollar alimentos elaborados, aceites, biocombustibles, productos forestales industrializados, fertilizantes, componentes industriales y nuevas cadenas de producción.
Cada etapa de transformación que conseguimos realizar en Paraguay significa inversión, conocimiento, impuestos y puestos de trabajo que permanecen en nuestro país.
Inteligencia Artificial para producir más y mejor
La Inteligencia Artificial debe formar parte de esta nueva estrategia productiva.
En MOJO – Visión País 2026–2033 proponemos avanzar hacia un Estado digital interconectado que acompañe al sector productivo mediante información, automatización, trazabilidad y simplificación de procesos.
La IA puede ayudar a pequeños, medianos y grandes productores a anticipar riesgos, optimizar cultivos, reducir costos, administrar inventarios, mejorar la logística y encontrar nuevos mercados.
También puede permitir que las instituciones públicas reduzcan burocracia y que muchos trámites empresariales puedan realizarse digitalmente, con mayor transparencia y menores costos.
La tecnología no debe utilizarse para aumentar la burocracia.
Debe utilizarse para eliminarla.
Educación vinculada al empleo del futuro
No existe industrialización sostenible sin capital humano.
Universidades, colegios técnicos, institutos de formación profesional y empresas necesitan trabajar mucho más coordinadamente.
Paraguay debe formar técnicos, programadores, ingenieros, especialistas en Inteligencia Artificial, electromecánica, automatización, robótica, logística y mantenimiento industrial.
La educación debe comenzar a mirar hacia las profesiones que demandará nuestra economía durante los próximos diez, veinte y treinta años.
Un joven paraguayo capacitado para la economía digital e industrial no debería verse obligado a abandonar su país para encontrar oportunidades.
El empleo de calidad debe generarse aquí.
Infraestructura para producir
No existe desarrollo productivo sin infraestructura.
Carreteras, puertos, ferrocarriles, hidrovía, aeropuertos, energía, telecomunicaciones y conectividad digital deben formar parte de una misma estrategia nacional.
No podemos planificar cada obra de manera aislada.
Una carretera debe conectarse con un polo productivo; un ferrocarril con centros industriales y puertos; una línea eléctrica con futuras inversiones; y nuestra infraestructura digital con todo el territorio nacional.
La infraestructura pública debe anticiparse al desarrollo, no llegar cuando las oportunidades ya se perdieron.
Las MIPYMES también deben participar
Industrialización no significa solamente atraer grandes multinacionales.
Las micro, pequeñas y medianas empresas paraguayas deben formar parte de las cadenas productivas.
Necesitan acceso al crédito formal, tecnología, capacitación, mercados y mecanismos modernos como garantías, factoring y financiamiento productivo.
Una gran industria puede generar cientos de empleos directamente, pero alrededor de ella pueden desarrollarse decenas o cientos de pequeñas empresas proveedoras de bienes y servicios.
Ese ecosistema es el que multiplica verdaderamente el desarrollo.
Una política de Estado hasta 2033 y más allá
Paraguay necesita una estrategia productiva que trascienda gobiernos.
Debemos identificar sectores prioritarios, infraestructura necesaria, necesidades de capital humano, disponibilidad energética, financiamiento y mercados internacionales.
Y debemos medir los resultados públicamente.
¿Cuántas industrias nuevas se instalaron?
¿Cuántos empleos formales fueron creados?
¿Cuánto aumentaron nuestras exportaciones industrializadas?
¿Cuánto valor agregado quedó dentro del Paraguay?
¿Cuántas MIPYMES ingresaron a nuevas cadenas productivas?
La ciudadanía debe poder conocer estos indicadores mediante plataformas públicas digitales y transparentes.
El Paraguay que queremos
Nuestro país posee recursos que muchas naciones desearían tener.
Pero los recursos naturales solamente se convierten en prosperidad cuando existen instituciones, educación, infraestructura, tecnología y una estrategia nacional capaz de transformarlos.
El próximo gran salto económico del Paraguay no puede consistir simplemente en producir más materias primas.
Debe consistir en transformar más de lo que producimos.
Porque detrás de cada industria existe una cadena de proveedores, profesionales, técnicos, trabajadores, transportistas, emprendedores y familias.
Y detrás de cada producto paraguayo con mayor valor agregado existe algo todavía más importante:
una oportunidad de futuro para nuestra gente.
La energía que Paraguay no transforma en producción es una oportunidad perdida.
La materia prima que exportamos sin industrializar es empleo paraguayo que dejamos de crear.
El Paraguay que queremos debe producir, transformar, innovar y generar trabajo aquí.
Dr. Gerardo Meza C. – Economista
El Paraguay que queremos