Por Dr. Gerardo Meza C.

La reciente discusión sobre una eventual modificación de la Ley N.º 7235/2023, que regula la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, ha reabierto un debate de gran importancia para el futuro de la seguridad social paraguaya. Diversas organizaciones sindicales expresaron su preocupación ante la posibilidad de que el Banco Central del Paraguay (BCP) concentre mayores facultades de regulación y supervisión del sistema previsional.

Más allá de las posiciones políticas o gremiales, el país necesita analizar esta discusión con criterios técnicos, institucionales y jurídicos.

Supervisar no es administrar

El primer aspecto que debe aclararse es que la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones no administra los fondos de las cajas previsionales.

Su función consiste en supervisar, controlar y verificar que las entidades administren correctamente los recursos de sus afiliados, cumplan las normas vigentes, mantengan adecuados niveles de solvencia y gestionen responsablemente los riesgos financieros.

La administración de los fondos continúa siendo responsabilidad de cada caja de jubilaciones y pensiones.

Esta diferencia resulta fundamental para comprender el verdadero alcance del debate.

¿Debe el Banco Central tener mayores facultades?

Si efectivamente existe una propuesta para ampliar las atribuciones del Banco Central dentro del sistema previsional, la discusión debe centrarse en sus ventajas y riesgos.

Quienes apoyan un fortalecimiento del órgano supervisor sostienen que una mayor capacidad técnica permitiría uniformar criterios de supervisión, mejorar la gestión de riesgos, detectar oportunamente problemas financieros y fortalecer la confianza de los aportantes.

Por otra parte, los sindicatos advierten que una excesiva concentración de funciones podría reducir la autonomía de las cajas, alterar el esquema institucional previsto en la Ley N.º 7235/2023 y modificar acuerdos alcanzados durante el proceso de diálogo social que precedió a su aprobación.

Ambas posiciones merecen ser analizadas con objetividad.

El verdadero patrimonio pertenece a los trabajadores

Existe un principio que no admite discusión.

Los recursos acumulados en las cajas de jubilaciones y pensiones pertenecen exclusivamente a los trabajadores activos, jubilados y pensionados que realizaron sus aportes durante años.

Ninguna reforma debería poner en riesgo ese patrimonio ni permitir que dichos recursos sean utilizados para fines distintos a los previstos por la ley.

La autonomía patrimonial de cada caja constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema previsional moderno.

La transparencia debe ser la prioridad

Más allá del diseño institucional, la mayor preocupación de los ciudadanos es saber si sus futuras jubilaciones estarán protegidas.

Por ello, toda reforma debería fortalecer la transparencia mediante la publicación periódica de indicadores objetivos como:

  • Rentabilidad de las inversiones.
  • Liquidez de cada caja.
  • Situación actuarial.
  • Relación entre aportantes y jubilados.
  • Riesgos financieros.
  • Cumplimiento de normas de gobierno corporativo.

La confianza no se construye únicamente con nuevas leyes.

Se construye con información clara, supervisión técnica y rendición permanente de cuentas.

La experiencia internacional

En la mayoría de las economías desarrolladas existen organismos especializados encargados de supervisar bancos, compañías de seguros, mercados de valores y fondos de pensiones.

El objetivo común es proteger los recursos de los ciudadanos mediante reglas prudenciales, controles permanentes y una supervisión independiente.

Paraguay también necesita avanzar hacia un sistema previsional moderno, transparente y financieramente sostenible.

Conclusión

El verdadero debate no consiste en determinar quién concentra más poder institucional.

La pregunta que debe responder cualquier reforma es mucho más importante:

¿Las modificaciones fortalecerán la protección de los fondos de los trabajadores y garantizarán jubilaciones sostenibles para las futuras generaciones?

Toda reforma previsional debe tener un único propósito: proteger los derechos de los aportantes, preservar la autonomía patrimonial de las cajas, fortalecer la supervisión técnica y generar confianza en uno de los pilares más importantes de la seguridad social paraguaya.

El desafío no es concentrar poder.

El desafío es construir instituciones sólidas, transparentes y capaces de garantizar que cada trabajador reciba, en el futuro, la jubilación que legítimamente ha contribuido a financiar.


Dr. Gerardo Meza C.
Economista
Constructor – Productor del Libro “MOJO” – Documento Visión País 2026–2033

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