El sistema financiero de Paraguay se prepara para su gran cita anual en agosto: el Congreso de la Asociación de Bancos del Paraguay (ASOBAN). Este año, el eje central no dejará espacio a dudas. La implementación de la Inteligencia Artificial (IA), la automatización de procesos complejos y la ciberseguridad marcarán la agenda del sector más lucrativo del país. Sin embargo, detrás del entusiasmo corporativo por la eficiencia digital, se esconde una bomba de tiempo demográfica y financiera que nadie está queriendo mirar: el futuro de la Caja Bancaria.
Una realidad demográfica al límite
Para entender la gravedad de la situación, basta con analizar el “Ratio de Soporte” de la Caja de Jubilaciones y PENSIONES de Empleados Bancarios y Afines. Si tomamos como referencia un promedio de 10.000 funcionarios activos en los bancos de plaza locales, frente a los 3.104 jubilados y pensionados actuales registrados por el Ministerio de Trabajo (MTESS), la matemática es implacable.
Hoy existe un ratio de apenas 3,2 aportantes activos por cada jubilado.
En cualquier sistema previsional solidario o de reparto, los expertos internacionales coinciden en que se necesitan entre 4 y 5 trabajadores activos para sostener de forma saludable a un pasivo. La Caja Bancaria paraguaya ya se encuentra en una zona de alerta roja estructural. ¿Qué pasará cuando las sucursales físicas se reduzcan a la mitad y los algoritmos inteligentes reemplacen los puestos de trabajo humanos?
El impacto invisible de la Inteligencia Artificial
La automatización no es una promesa a futuro; es una realidad corriente. El despliegue de herramientas de IA en la banca local optimiza el análisis de riesgos, automatiza la atención al cliente vía chatbots avanzados y agiliza los procesos administrativos internos. Esto genera un incremento histórico en los márgenes de ganancia de las entidades, pero congela o disminuye drásticamente la contratación de nuevos empleados de carne y hueso.
Al no haber nuevos contratos, la masa de aportantes activos se estanca. Al mismo tiempo, la expectativa de vida de la población aumenta. El resultado es inevitable: el ratio de 3,2 colapsará rápidamente, poniendo en riesgo el cobro de los haberes de quienes entregaron su vida laboral al sector.
Una propuesta desde la sociedad civil: Compensación Tecnológica
Ante este escenario, desde el portal El Paraguay que Queremos sostenemos que los beneficios de la productividad tecnológica no pueden quedar únicamente en los balances de los bancos. Deben servir también para blindar la seguridad social de los trabajadores.
Por este motivo, en los primeros días de agosto, de forma paralela al debate de ASOBAN, presentaremos ante el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional un Anteproyecto de Modificación de la Carta Orgánica de la Caja Bancaria (Ley N.º 2856/06).
La propuesta plantea la creación de una Tasa de Compensación por Automatización Financiera (TCAF). No se trata de frenar la innovación, sino de establecer que los sistemas de Inteligencia Artificial que sustituyan puestos de trabajo físicos realicen un aporte patronal equivalente al cargo humano reemplazado. Es hora de que los “bancos digitales” también aporten al bienestar de los jubilados paraguayos. El progreso tecnológico debe ser sinónimo de desarrollo social, no de desprotección previsional.