Imagen generada con IA

Por la Comunidad Ciudadana “El Paraguay Que Queremos”
Paraguay arrastra desde hace décadas una contradicción insostenible: mientras el sector privado y los contribuyentes empujan la economía con esfuerzo, el sector público se ha transformado en un aparato hipertrofiado, ineficiente y devorador de recursos. La proliferación de ministerios, viceministerios, secretarías y direcciones duplicadas no ha mejorado la calidad de la salud, la educación ni la seguridad; solo ha servido para ensanchar el clientelismo político.
El diagnóstico es alarmante. Los gastos corrientes, destinados de manera mayoritaria al pago de remuneraciones, salarios y beneficios de la función pública, absorben sistemáticamente más de la mitad de todos los ingresos tributarios del Tesoro Nacional. En términos prácticos: de cada G. 100 que el ciudadano aporta a través del IVA o el impuesto a la renta, más de G. 50 se esfuman automáticamente en sostener la estructura burocrática estatal antes de que un solo guaraní llegue a invertirse en un hospital, una escuela o una ruta. [1, 2]
A este escenario rígido se suma la indignación por los miles de “planilleros” y el nepotismo institucional: personas que perciben salarios públicos sin contraprestación laboral real, financiados directamente con el sudor del contribuyente. Con un déficit fiscal que presiona los límites de la responsabilidad macroeconómica, achicar el Estado ya no es una opción ideológica; es una urgencia de supervivencia financiera. [1]
¿Cómo transformamos este Estado elefante en una estructura ágil y útil? Desde nuestra plataforma planteamos una hoja de ruta con tres reformas estructurales e inmediatas:
1. Fusión de Ministerios y Eliminación de Entidades Duplicadas
No podemos seguir creando dependencias para solucionar problemas que ya tienen instituciones asignadas. Es imperativo ejecutar una reingeniería institucional que fusione ministerios con funciones cruzadas y elimine secretarías nacionales innecesarias. Menos cargos de confianza, menos camionetas oficiales y menos viáticos significan más recursos para la inversión pública real.
2. Digitalización Absoluta e Inteligencia Artificial contra el Planillerismo
La mejor herramienta para desmantelar las estructuras clientelares es la tecnología. Implementar auditorías biométricas cruzadas obligatorias, digitalizar los trámites ciudadanos (reduciendo la necesidad de intermediarios burocráticos) y aplicar Inteligencia Artificial para el monitoreo de la productividad del talento humano permitirá identificar y depurar de forma inmediata a quienes cobran sin trabajar. La tecnología aporta la transparencia que la política prefiere evitar. [1]
3. Ley de Carrera Civil con Meritocracia Real
El ingreso y la permanencia en el Estado deben responder a la idoneidad y el concurso público de oposición, no al padrino político de turno. Limitar los sobresueldos, los aguinaldos extra autoconcedidos y las indexaciones salariales automáticas en el Presupuesto General de la Nación (PGN) es vital para recuperar la salud fiscal del país.
El Paraguay que queremos no puede construirse bajo el peso de un Estado que asfixia a sus sectores productivos para mantener los privilegios de unos pocos. Es momento de sincerar el gasto, racionalizar las estructuras y devolverle el valor al dinero del contribuyente. [1]

¿Qué opinás? ¿Qué ministerios o secretarías creés que deberían fusionarse o eliminarse urgentemente en nuestro país? Dejanos tu análisis en los comentarios.
#GastoPúblico #ReformaDelEstado #Transparencia #Paraguay #FinanzasPúblicas #ElParaguayQueQueremos

Constructor-Productor Dr. Gerardo Meza C.
“Comunidad Ciudadana” El Paraguay que queremos
Autor: Del Libro “MOJO”
Mas Informacion:
elparaguayquequeremos.com