La reunión del presidente Santiago Peña con exministros de Hacienda deja una reflexión importante: el desafío no consiste únicamente en reducir el déficit fiscal, sino en fortalecer la transparencia, reconocer oportunamente las obligaciones del Estado y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas.


Editorial

La reciente reunión entre el presidente de la República, Santiago Peña, el ministro de Economía y Finanzas y varios exministros de Hacienda constituye un hecho institucional relevante. Más allá de las diferencias políticas, este tipo de encuentros demuestra que las finanzas públicas requieren una mirada técnica, responsable y de largo plazo.

Uno de los principales temas abordados fue la evolución del déficit fiscal, la sostenibilidad de las cuentas públicas y el impacto de las deudas acumuladas del Estado con empresas proveedoras. Estas obligaciones, aunque en algunos casos todavía no estén plenamente reflejadas en las cuentas fiscales, forman parte de los compromisos financieros del Estado y deben ser consideradas dentro del análisis económico.

Precisamente por ello, resulta positivo que este tema también sea objeto de diálogo con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Reconocer la existencia de estos pasivos fortalece la transparencia y permite evaluar con mayor precisión la verdadera situación fiscal del país.

Paraguay ha alcanzado importantes avances durante los últimos años con la obtención del grado de inversión otorgado por calificadoras internacionales. Sin embargo, conservar esa confianza exige mantener una política fiscal prudente, reglas claras y una administración eficiente de los recursos públicos.

La sostenibilidad fiscal no depende únicamente del nivel del déficit. También requiere mejorar permanentemente la calidad del gasto público, priorizar las inversiones que aumenten la productividad, reducir gastos innecesarios, fortalecer la gestión tributaria mediante herramientas digitales y elevar la eficiencia del Estado.

Cada guaraní administrado por el sector público debe traducirse en mejores servicios para la ciudadanía, mayor infraestructura, educación de calidad, salud eficiente y condiciones favorables para atraer inversiones nacionales e internacionales.

La estabilidad macroeconómica constituye uno de los principales activos del Paraguay. No obstante, esa estabilidad debe complementarse con un crecimiento sostenido del empleo, la industrialización, la innovación tecnológica y una gestión pública basada en indicadores de desempeño y resultados medibles.

En este contexto, la reunión con exministros deja una enseñanza institucional valiosa: los grandes desafíos económicos del país deben analizarse como políticas de Estado y no únicamente como objetivos de un determinado período de gobierno.

El Paraguay necesita construir consensos alrededor de principios fundamentales: responsabilidad fiscal, transparencia, seguridad jurídica, inversión productiva y modernización del Estado. Solo así será posible consolidar un crecimiento económico sostenible que beneficie a toda la ciudadanía.


Conclusión

Las finanzas públicas representan mucho más que cifras presupuestarias. Constituyen la base sobre la cual se construyen la confianza, la inversión, el empleo y el desarrollo nacional.

El desafío del Paraguay consiste en preservar su estabilidad macroeconómica, fortalecer la transparencia fiscal y convertir el crecimiento económico en bienestar para todos los paraguayos.


El Paraguay que Queremos

Más transparencia.
Más eficiencia.
Más inversión productiva.
Más desarrollo para todos.

Dr. Gerardo Meza C.
Economista