Editorial de los Miércoles — Educación, Ciencia e Inteligencia Artificial
La Inteligencia Artificial ya no pertenece al futuro. Está entrando en las empresas, los bancos, las industrias, las oficinas, el comercio, los servicios profesionales y también en la administración pública.
Puede aumentar extraordinariamente la productividad de un trabajador. Pero también puede automatizar tareas que hasta ayer necesitaban horas de trabajo humano.
Paraguay tiene, por tanto, una decisión que tomar.
Podemos esperar hasta que la transformación tecnológica llegue masivamente al mercado laboral y recién entonces discutir sus consecuencias.
O podemos prepararnos ahora.
Desde El Paraguay que queremos proponemos lo segundo.
NO DEBEMOS DISCUTIR IA CONTRA TRABAJADORES
Plantear el debate como una confrontación entre tecnología y empleo sería un error.
La historia económica demuestra que las grandes transformaciones tecnológicas destruyen determinadas tareas, pero también crean nuevas actividades, profesiones, empresas y oportunidades.
La diferencia estará en quién llegue preparado.
Una empresa paraguaya que incorpore Inteligencia Artificial podrá producir más, analizar información rápidamente, automatizar procesos administrativos, reducir errores y competir mejor.
Eso es positivo.
El problema aparece cuando la única forma de distribuir esa ganancia de productividad consiste en eliminar puestos de trabajo.
Paraguay debería adoptar un principio diferente:
RECONVERSIÓN LABORAL ANTES QUE SUSTITUCIÓN LABORAL.
Antes de sustituir razonablemente a una persona porque determinadas funciones fueron automatizadas, debemos preguntarnos si ese trabajador puede ser capacitado para realizar nuevas tareas utilizando precisamente la misma tecnología.
NO SIEMPRE DESAPARECE EL EMPLEO: CAMBIA LA TAREA
Esta distinción será fundamental.
La Inteligencia Artificial probablemente automatizará miles de tareas repetitivas: procesamiento de documentos, carga de información, conciliaciones, elaboración de informes básicos, atención rutinaria, controles administrativos y análisis preliminares.
Pero automatizar una tarea no significa necesariamente eliminar una profesión.
Un contador con Inteligencia Artificial puede analizar más empresas.
Un médico puede procesar más información clínica y disponer de mejores herramientas de apoyo.
Un abogado puede investigar antecedentes en menos tiempo.
Un ingeniero puede evaluar alternativas con mayor velocidad.
Un funcionario puede concentrarse en resolver problemas mientras los sistemas automatizan procesos repetitivos.
Un docente puede utilizar herramientas inteligentes para acompañar de manera más personalizada el aprendizaje de sus alumnos.
Por eso la verdadera discusión no debería ser:
¿Cuántos trabajadores reemplazará la Inteligencia Artificial?
La pregunta correcta es:
¿Cuántos trabajadores paraguayos podemos convertir en trabajadores más productivos utilizando Inteligencia Artificial?
EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN DEBEN CONVERTIRSE EN POLÍTICA DE ESTADO
Aquí aparece el enorme desafío educativo.
No podemos esperar que una persona termine el colegio o la universidad y utilice durante cuarenta años exactamente los mismos conocimientos.
La velocidad tecnológica terminó con ese modelo.
La educación deberá acompañar al ciudadano durante toda su vida laboral.
Paraguay necesita construir un sistema nacional de capacitación y reconversión tecnológica que involucre al Ministerio de Educación y Ciencias, universidades, institutos técnicos, SNPP, SINAFOCAL, empresas y trabajadores.
Los cursos deberán ser cortos, prácticos y permanentemente actualizados.
Inteligencia Artificial aplicada al trabajo.
Programación.
Análisis de datos.
Automatización.
Ciberseguridad.
Robótica.
Herramientas digitales.
Pero también capacidades que siguen siendo profundamente humanas: pensamiento crítico, creatividad, comunicación, liderazgo y resolución de problemas.
¿QUIÉN DEBE PAGAR LA RECONVERSIÓN?
Esta pregunta también deberá formar parte del debate.
Si una empresa obtiene importantes aumentos de productividad gracias a la automatización, una parte razonable de ese beneficio debería regresar a la formación de su capital humano.
No proponemos castigar la innovación.
Sería exactamente lo contrario.
Debemos incentivar que las empresas paraguayas incorporen tecnología.
Pero podemos construir mecanismos mediante los cuales Estado, empresas, universidades y trabajadores compartan el esfuerzo de capacitación.
La ganancia de productividad generada por la IA puede distribuirse mediante mayor inversión, mejores salarios, capacitación, expansión empresarial y creación de nuevos empleos.
Ese sería un círculo virtuoso.
PARAGUAY NECESITA ANTICIPAR SU MARCO LABORAL
Nuestro Código del Trabajo fue construido para una economía muy diferente de la que comienza a aparecer.
La Inteligencia Artificial introduce preguntas que inevitablemente tendremos que responder.
¿Qué ocurre cuando un software automatiza el 60% de las tareas de un departamento?
¿Qué obligaciones debería tener una gran empresa respecto de la capacitación de sus trabajadores antes de una reestructuración tecnológica?
¿Cómo diferenciamos la desaparición real de un puesto de la simple automatización de determinadas funciones?
¿Qué protección corresponde al trabajador?
¿Cómo evitamos, al mismo tiempo, crear una legislación tan rígida que termine expulsando inversiones y frenando la innovación?
Estas preguntas necesitan estudios técnicos y diálogo.
No improvisación.
Por eso Paraguay debería comenzar ahora una discusión nacional entre trabajadores, empresarios, universidades, especialistas tecnológicos y Estado.
MOJO – VISIÓN PAÍS 2026–2033
En MOJO – VISIÓN PAÍS 2026–2033 venimos planteando que la Inteligencia Artificial no debe entenderse simplemente como una herramienta informática.
Debe convertirse en una política de desarrollo nacional.
Queremos IA en educación.
IA en salud.
IA en administración pública.
IA contra la corrupción.
IA en las empresas.
IA en la industria.
IA para aumentar la productividad.
Pero existe una condición fundamental:
la transformación digital debe incorporar al ciudadano y al trabajador.
Un Paraguay tecnológicamente avanzado pero incapaz de preparar a su población para participar de esa nueva economía produciría crecimiento sin suficiente inclusión.
Ese no es el Paraguay que queremos.
UNA OPORTUNIDAD PARA NUESTROS JÓVENES
Esta transformación también puede representar una oportunidad extraordinaria.
Paraguay posee una población joven, energía eléctrica renovable y competitiva y una ubicación estratégica en América del Sur.
Si combinamos esas ventajas con educación tecnológica, infraestructura digital e Inteligencia Artificial, podemos crear una nueva generación de empleos de mayor productividad y mejores salarios.
Nuestros jóvenes no deberían limitarse a ser consumidores de tecnología desarrollada en otros países.
Debemos formar paraguayos capaces de crearla, programarla, administrarla, auditarla y exportar servicios basados en ella.
Ese salto comienza en las escuelas, continúa en los colegios técnicos y universidades y debe mantenerse durante toda la vida profesional.
NO ESPEREMOS A QUE EL PROBLEMA LLEGUE
Cuando una transformación económica comienza a producir desempleo masivo, legislar resulta mucho más difícil.
Aparecen urgencias, conflictos y soluciones improvisadas.
Paraguay todavía tiene una ventaja:
podemos anticiparnos.
Podemos estudiar lo que está ocurriendo en otros países.
Podemos actualizar nuestra educación.
Podemos preparar a nuestros trabajadores.
Podemos establecer reglas equilibradas.
Y podemos construir un modelo propio.
No necesitamos elegir entre Inteligencia Artificial y empleo.
Necesitamos conseguir que ambos trabajen juntos.
Porque la verdadera revolución no ocurrirá cuando una máquina sustituya a una persona.
Ocurrirá cuando un trabajador paraguayo, acompañado por Inteligencia Artificial, pueda producir en una hora lo que antes necesitaba un día.
Y entonces tendremos que responder otra pregunta fundamental:
¿CÓMO DISTRIBUIMOS ESA NUEVA PRODUCTIVIDAD?
Entre inversión, crecimiento empresarial, mejores salarios, capacitación y nuevos empleos.
Ese debate debe comenzar hoy.
Porque El Paraguay que queremos no debe esperar a que la Inteligencia Artificial decida el futuro de nuestros trabajadores.
Paraguay debe decidir cómo utilizar la Inteligencia Artificial para construir el futuro de sus trabajadores.
Dr. Gerardo Meza C. – Economista
El Paraguay que queremos