El debate ya no es si el IPS puede permitirse invertir en tecnología. La pregunta es cuánto más puede costarle al asegurado continuar administrando una institución de esta magnitud con sistemas fragmentados, controles posteriores y procesos que todavía dependen de cargas manuales.

La intervención realizada en dependencias del Hospital Central, donde según las autoridades fueron encontrados medicamentos e insumos almacenados irregularmente, algunos vencidos, otros sin cadena de frío y hasta dinero en efectivo, vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión que venimos planteando desde El Paraguay que queremos: el IPS necesita trazabilidad digital integral y herramientas de Inteligencia Artificial.

El argumento de que aproximadamente USD 1 millón destinado a una plataforma tecnológica debería utilizarse preferentemente para comprar medicamentos puede parecer razonable ante las necesidades urgentes de los pacientes.

Pero existe otra pregunta que también debe responderse:

¿De qué sirve comprar más medicamentos si el sistema no puede garantizar, en tiempo real, dónde está cada medicamento, quién lo recibió, quién lo trasladó, quién lo entregó y a qué paciente finalmente llegó?

Digitalizar no es simplemente cargar datos en una computadora

Aquí existe una diferencia fundamental.

Una institución no alcanza verdadera transformación digital porque sus funcionarios carguen manualmente información en diferentes sistemas y luego produzcan informes electrónicos.

Eso es informatizar procedimientos.

La verdadera transformación comienza cuando cada operación deja una huella digital desde su origen.

Una ampolla, un medicamento de alto costo o un insumo médico debería poder seguirse desde la orden de compra hasta el paciente:

Compra → proveedor → recepción → lote → vencimiento → depósito → traslado → farmacia → prescripción → dispensación → paciente.

Cada movimiento debe quedar registrado con fecha, hora, responsable y ubicación institucional.

Y allí aparece la Inteligencia Artificial.

La IA debe controlar mientras ocurren los hechos

El modelo tradicional descubre las irregularidades mediante auditorías realizadas semanas, meses o incluso años después.

La IA puede trabajar de manera diferente.

Puede cruzar permanentemente compras, inventarios, depósitos, recetas, movimientos de farmacia y entregas; identificar consumos anormales; detectar medicamentos que desaparecen del circuito; advertir movimientos incompatibles; controlar vencimientos; señalar diferencias entre existencias físicas y registros; y generar alertas automáticas para auditoría y autoridades.

No reemplaza a la Contraloría, a la Fiscalía, a los auditores ni a los administradores. Les proporciona una herramienta para actuar antes.

La diferencia es enorme:

Auditar después del perjuicio es investigar el pasado.
Controlar digitalmente en tiempo real es intentar evitar el perjuicio.

El caso de los medicamentos demuestra por qué necesitamos trazabilidad

Si existen medicamentos identificados como pertenecientes al IPS fuera del circuito institucional, la pregunta fundamental no termina en quién los tenía.

Hay que reconstruir digitalmente su recorrido:

¿Dónde ingresaron?
¿En qué depósito estuvieron?
¿Quién autorizó su salida?
¿A qué dependencia fueron enviados?
¿Para qué paciente estaban destinados?
¿En qué momento salieron del circuito normal?

Un sistema verdaderamente trazable debería permitir contestar esas preguntas rápidamente.

Si para reconstruir ese recorrido hay que revisar papeles, planillas, consultar funcionarios y reconstruir manualmente movimientos anteriores, entonces tenemos informatización, pero todavía no una verdadera trazabilidad digital integral.

El costo correcto debe medirse contra las pérdidas evitables

Por eso, discutir solamente cuánto cuesta implementar una plataforma tecnológica es mirar una sola parte de la ecuación.

También debemos calcular:

¿Cuánto cuesta no implementarla?

Medicamentos desaparecidos, compras innecesarias, vencimientos, duplicaciones, sobrecostos, inventarios incorrectos, pagos irregulares y fraudes potenciales también tienen un costo.

Si los organismos de control documentan pérdidas patrimoniales de magnitud muy superior al costo de modernizar los controles, entonces la tecnología deja de ser un gasto administrativo y pasa a convertirse en infraestructura de protección del patrimonio de los asegurados.

Nuestra propuesta

El IPS necesita avanzar hacia una Plataforma Integral de Trazabilidad Digital e Inteligencia Artificial, conectada con compras, proveedores, depósitos, farmacia, prescripciones, pacientes, pagos, contabilidad y auditoría.

No proponemos entregar decisiones sensibles a una máquina.

Proponemos exactamente lo contrario:

dar a quienes deben controlar mejores herramientas para hacerlo.

La IA debe detectar.
El sistema debe alertar.
El auditor debe investigar.
La autoridad debe responder.
Y los organismos competentes deben sancionar cuando corresponda.

Pero, fundamentalmente, el ciudadano debe poder conocer los resultados.

La transparencia también debe formar parte del sistema mediante indicadores públicos sobre compras, existencias, vencimientos, faltantes, tiempos de reposición y resultados de auditoría, protegiendo siempre los datos personales de los pacientes.

Conclusión

El IPS administra recursos que pertenecen fundamentalmente a trabajadores, empleadores, jubilados y pensionados.

Por eso no podemos continuar discutiendo tecnología como si fuera un lujo.

Comprar medicamentos es indispensable.
Garantizar que esos medicamentos lleguen al paciente también lo es.

El Paraguay que queremos necesita pasar del control posterior al control preventivo, de las planillas aisladas a la trazabilidad integral, y de descubrir irregularidades años después a generar alertas mientras los hechos están ocurriendo.

La tecnología no terminará por sí sola con la corrupción.

Pero puede hacer algo decisivo:

hacer cada vez más difícil ocultarla.

Documentos. Hechos. Resultados.
Y tecnología al servicio del ciudadano.

Dr. Gerardo Meza C. – Economista
El Paraguay que queremos