El debate que se aproxima no puede limitarse al precio de la energía. Paraguay debe decidir si continuará dependiendo de los ingresos obtenidos por sus excedentes o si utilizará su enorme disponibilidad eléctrica para construir una nueva economía basada en industria, inversión, tecnología y empleo.
Paraguay se acerca a una de esas decisiones que pueden marcar varias décadas de su historia económica.
Durante años discutimos cuánto debe pagar Brasil por la energía paraguaya de Itaipú que nuestro país no consume.
Esa discusión sigue siendo importante.
Pero desde 2027 puede comenzar otra mucho más trascendente:
¿Qué vamos a hacer con nuestra energía?
La respuesta ya no debería ser simplemente venderla.
La respuesta debería ser transformarla en desarrollo.
2027 CAMBIA EL ESCENARIO
El entendimiento bilateral vigente estableció para el período 2024-2026 un Costo Unitario del Servicio de Electricidad de Itaipú de USD 19,28 por kW-mes.
Brasil viene planteando que, desde 2027, la tarifa refleje fundamentalmente los costos operativos de la central.
Distintas estimaciones sitúan ese escenario en valores sustancialmente inferiores a los actuales, mientras Paraguay procura preservar recursos y mejorar las condiciones de comercialización de su energía.
Por lo tanto, la tarifa definitiva todavía debe ser objeto de negociación.
Pero la dirección del cambio parece clara:
Paraguay debe prepararse para una Itaipú diferente.
Y eso obliga a mirar mucho más allá de una negociación tarifaria.
EL PROBLEMA NO ES SOLAMENTE CUÁNTO PAGARÁ BRASIL
Durante décadas existió una lógica económica comprensible: Paraguay consumía una parte de la energía que le correspondía y cedía sus excedentes.
Ese mecanismo generaba ingresos.
Pero existe otra posibilidad.
Una energía utilizada por una industria instalada en Paraguay puede generar:
empleos,
salarios,
exportaciones,
impuestos,
servicios,
tecnología,
inversiones,
cadenas de proveedores,
y nuevas empresas.
La misma energía puede producir mucho más valor económico dentro del Paraguay que simplemente exportada como materia prima eléctrica.
Esta es la discusión que debemos comenzar.
DE EXPORTADOR DE ENERGÍA A EXPORTADOR DE PRODUCTOS
Paraguay tiene una oportunidad extraordinaria.
Nuestra energía puede convertirse en una plataforma para atraer industrias electrointensivas y actividades de nueva generación.
Hidrógeno y fertilizantes verdes.
Centros de datos.
Inteligencia Artificial.
Industrias metalúrgicas.
Procesamiento de alimentos.
Electromovilidad.
Minerales procesados.
Manufacturas.
Logística industrial.
Producción tecnológica.
Pero necesitamos cambiar la pregunta.
Durante décadas preguntamos:
¿A cuánto podemos vender nuestra energía?
Ahora debemos preguntar:
¿Cuánto valor podemos producir con ella dentro del Paraguay?
Ese cambio conceptual puede transformar nuestra economía.
PERO LA ENERGÍA DEBE LLEGAR HASTA LAS INDUSTRIAS
Aquí aparece uno de los grandes desafíos.
No basta con tener energía disponible en Itaipú.
Hay que poder retirarla, transportarla, distribuirla y entregarla con seguridad a las industrias y ciudades donde será consumida.
Por eso las inversiones de la ANDE son tan importantes.
Entre ellas se encuentra la Línea de Transmisión de 500 kV Yguazú–Valenzuela, una infraestructura estratégica de aproximadamente 200 kilómetros.
Esta obra permitirá fortalecer el Sistema Interconectado Nacional y aumentar la capacidad de transmisión desde el área de influencia de Itaipú hacia el sistema eléctrico paraguayo.
El calendario de estas obras importa enormemente.
Porque cada retraso en infraestructura eléctrica también puede convertirse en un retraso para la industrialización.
Sin transmisión no existe soberanía energética efectiva.
Podemos ser propietarios de la energía y, al mismo tiempo, no disponer de suficiente infraestructura para utilizarla plenamente.
PGN 2027: EL OTRO LADO DEL PROBLEMA
La discusión energética coincide además con una situación fiscal que merece atención.
El proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 presentado al Congreso contempla temporalmente un déficit de hasta 3,9% del PIB, principalmente para absorber obligaciones acumuladas del Estado.
El Ministerio de Economía y Finanzas plantea retornar al límite del 1,5% del PIB en 2028.
Esto demuestra por qué Paraguay necesita ampliar su economía real.
No podemos construir indefinidamente el equilibrio fiscal aumentando deuda, creando impuestos o dependiendo de ingresos extraordinarios.
Necesitamos producir más.
Necesitamos más empresas.
Necesitamos más inversiones.
Necesitamos más trabajadores incorporados a la economía formal.
Necesitamos ampliar la base tributaria como consecuencia del crecimiento económico.
Y allí nuevamente aparece nuestra energía.
ENERGÍA + INDUSTRIA + EMPLEO + RECAUDACIÓN
Existe una relación que Paraguay debería convertir en política de Estado:
ENERGÍA → INVERSIÓN → INDUSTRIA → EMPLEO → PRODUCCIÓN → EXPORTACIONES → RECAUDACIÓN
Ese debería ser uno de los grandes proyectos nacionales para el período 2027-2033.
En lugar de observar Itaipú únicamente como una fuente de ingresos financieros, debemos comenzar a verla como una gigantesca infraestructura productiva.
La energía barata y abundante puede ser nuestra principal ventaja competitiva.
Pero una ventaja competitiva que no se utiliza termina siendo solamente una oportunidad perdida.
PARAGUAY NECESITA UN PLAN INDUSTRIAL ENERGÉTICO 2027-2033
Desde EL PARAGUAY QUE QUEREMOS proponemos comenzar a construir una hoja de ruta nacional.
No para reemplazar al sector privado.
Todo lo contrario.
Para crear las condiciones que permitan que el capital privado nacional e internacional invierta.
El Estado debe garantizar infraestructura eléctrica, seguridad jurídica, reglas estables, conectividad, logística, formación profesional y procesos administrativos rápidos y digitales.
Y el sector privado debe hacer lo que mejor sabe hacer:
invertir, producir, innovar y generar empleo.
La política energética y la política industrial ya no pueden caminar separadas.
Tampoco pueden hacerlo la educación, la infraestructura y la tecnología.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL TAMBIÉN NECESITARÁ ENERGÍA
Existe además una transformación mundial que Paraguay no debería ignorar.
La expansión de la Inteligencia Artificial está aumentando las inversiones en centros de datos y capacidad computacional.
Todo ese nuevo mundo digital necesita electricidad.
Mucha electricidad.
Paraguay posee algo que numerosas economías desarrolladas están buscando desesperadamente:
energía renovable en gran escala.
Pero atraer esas inversiones requiere planificación.
No alcanza con ofrecer electricidad.
Necesitamos fibra óptica, conectividad internacional, seguridad de datos, infraestructura eléctrica redundante, disponibilidad territorial, reglas claras y capital humano.
La energía puede convertirse así en la puerta de entrada de Paraguay a la economía digital mundial.
NO REGALAR LA ENERGÍA: MULTIPLICAR SU VALOR
Industrializar no significa entregar energía barata sin condiciones.
Significa utilizar inteligentemente una ventaja nacional.
Los grandes proyectos que reciban condiciones energéticas competitivas deberían demostrar inversiones reales, generación de empleos, incorporación tecnológica, permanencia en el país y capacidad exportadora.
Paraguay debe competir por inversiones.
Pero también debe defender el valor económico de su energía.
El objetivo no debe ser subsidiar empresas.
El objetivo debe ser multiplicar el valor de cada megavatio paraguayo.
EL VERDADERO DEBATE DE ITAIPÚ
Por eso creemos que la discusión nacional sobre Itaipú debe evolucionar.
Naturalmente debemos negociar con Brasil las mejores condiciones posibles.
Debemos defender nuestros derechos.
Debemos buscar el mayor valor posible para nuestra energía.
Pero Paraguay no puede construir su estrategia energética dependiendo eternamente de cuánto quiera pagar otro país por nuestros excedentes.
Tenemos que construir nuestra propia demanda.
Nuestra propia industria.
Nuestra propia infraestructura.
Nuestro propio desarrollo.
EL PARAGUAY QUE QUEREMOS
El Paraguay que queremos no es simplemente un país productor de energía.
Es un país que transforma energía en riqueza.
Un Paraguay donde Itaipú no sea solamente una hidroeléctrica que genera electricidad.
Sea también una plataforma de industrialización.
Una plataforma tecnológica.
Una plataforma de inversiones.
Una plataforma de empleo.
Y una plataforma de desarrollo nacional.
El 2027 no debería encontrarnos preguntando solamente:
¿Cuánto pagará Brasil por nuestra energía?
Debería encontrarnos respondiendo otra pregunta:
¿Cuántas industrias, empleos, exportaciones y oportunidades puede generar Paraguay utilizando esa energía dentro de su territorio?
Porque el verdadero debate ya no es solamente cuánto vale la energía de Itaipú.
El verdadero debate es cuánto puede valer Paraguay si aprende a transformarla.
Dr. Gerardo Meza C.
Economista
EL PARAGUAY QUE QUEREMOS