La Ley 7593 abre una oportunidad que va mucho más allá de proteger información personal
Paraguay está entrando en una nueva etapa de su transformación digital.
La nueva Ley 7593 de Protección de Datos Personales coloca sobre la mesa un tema que durante demasiado tiempo fue considerado exclusivamente jurídico o informático: el dato.
Pero en el siglo XXI el dato ya no es simplemente información almacenada.
Es un activo estratégico.
Y esto obliga a cambiar la pregunta.
Ya no alcanza con preguntarnos si una institución cumple formalmente una ley.
Tenemos que preguntarnos:
¿Qué datos posee?
¿Dónde están almacenados?
¿Para qué se utilizan?
¿Quién puede acceder a ellos?
¿Quién controla esos accesos?
¿Durante cuánto tiempo se conservan?
¿Y qué sistemas detectan automáticamente una utilización irregular?
EL PRIMER PASO: SABER QUÉ DATOS TENEMOS
No se puede proteger aquello que no se conoce.
Por eso, toda organización que administre información debería comenzar construyendo un verdadero mapa de datos.
Esto significa identificar y clasificar la información, establecer responsabilidades, definir niveles de acceso y mantener trazabilidad sobre su utilización.
La protección de datos, por tanto, no debería convertirse en otro conjunto de formularios, declaraciones y procedimientos burocráticos.
Debe convertirse en Gobernanza.
LA BANCA ES SOLAMENTE EL COMIENZO
El sistema financiero constituye uno de los sectores donde este desafío resulta más evidente por el enorme volumen y sensibilidad de la información administrada.
Pero el principio debería extenderse progresivamente a todo el Estado paraguayo.
DNIT.
IPS.
Ministerios.
Municipalidades.
Registros públicos.
Sistema sanitario.
Sistema educativo.
Entidades financieras públicas.
Organismos reguladores.
Cada institución administra millones de datos que pertenecen o están vinculados a ciudadanos, empresas y organizaciones.
Por eso, Paraguay debería avanzar hacia una Arquitectura Nacional de Gobernanza del Dato.
PROTEGER NO SIGNIFICA ENCERRAR LOS DATOS
Aquí aparece una cuestión fundamental.
Una política moderna de protección de datos no debería impedir la transformación digital.
Debe hacer exactamente lo contrario:
permitir utilizar responsablemente la información, con reglas, consentimiento, seguridad y trazabilidad.
El futuro de los servicios financieros avanza hacia Open Banking y Open Finance, donde los ciudadanos podrán autorizar que determinada información circule entre instituciones para recibir mejores servicios.
El verdadero propietario y centro del sistema debe ser el ciudadano.
La tecnología debe permitir que pueda conocer quién utiliza sus datos, para qué finalidad y bajo qué autorización.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL: EL SIGUIENTE DESAFÍO
La Inteligencia Artificial multiplica las posibilidades del dato.
Pero también multiplica los riesgos.
Una IA alimentada con información incorrecta producirá resultados incorrectos.
Una IA construida sobre información sesgada puede reproducir esos sesgos.
Y una IA sin mecanismos de auditoría puede convertirse en una verdadera “caja negra”.
Por eso sostenemos que Paraguay deberá desarrollar simultáneamente:
Gobernanza de Datos + Gobernanza de Inteligencia Artificial.
No pueden caminar separadamente.
DE LA AUDITORÍA POSTERIOR AL CONTROL PERMANENTE
Aquí existe una oportunidad extraordinaria.
Durante décadas nuestros sistemas de control funcionaron mirando hacia atrás.
Primero ocurría el problema.
Después aparecía la auditoría.
Después el informe.
Después el sumario.
Y muchas veces, años después, eventualmente una sanción.
La Inteligencia Artificial permite comenzar a invertir esa lógica.
Los sistemas pueden analizar millones de operaciones, detectar comportamientos anómalos, identificar accesos inusuales y generar alertas prácticamente en tiempo real.
Esto no significa reemplazar al ser humano.
Significa darle mejores herramientas para controlar.
CADA ACCESO DEBE DEJAR UNA HUELLA DIGITAL
Un verdadero Estado Digital debería establecer un principio sencillo:
Toda persona que acceda a información sensible debe dejar trazabilidad.
Quién ingresó.
Cuándo ingresó.
Qué información consultó.
Qué modificó.
Qué descargó.
Y bajo qué autorización lo hizo.
La transparencia tecnológica puede convertirse en una de las herramientas más poderosas contra el uso indebido de información.
LOS TERCEROS TAMBIÉN SON PARTE DEL SISTEMA
Existe además otro riesgo que muchas veces permanece fuera de la mirada pública.
Las instituciones no administran sus sistemas de manera aislada.
Trabajan con proveedores tecnológicos, plataformas, centros de datos, consultores y empresas tercerizadas.
Por eso, la seguridad de una institución es también la seguridad de toda su cadena tecnológica.
La gobernanza debe alcanzar a los terceros que tengan acceso a información.
EL DATO COMO ACTIVO NACIONAL
Paraguay tiene una enorme oportunidad.
Tenemos estabilidad macroeconómica, un sistema financiero en expansión, creciente digitalización y una población cada vez más conectada.
Pero la próxima etapa requiere construir confianza digital.
La Ley 7593 puede ser el punto de partida.
No deberíamos verla simplemente como una nueva legislación que obliga a las empresas a cumplir determinados procedimientos.
Deberíamos aprovecharla para construir algo mucho más importante:
UN NUEVO MODELO DE GOBERNANZA DIGITAL
Un modelo donde:
el ciudadano sea dueño de sus datos;
las instituciones sean responsables de protegerlos;
la tecnología garantice trazabilidad;
la Inteligencia Artificial ayude a detectar riesgos;
y los organismos de control puedan supervisar permanentemente el sistema.
EL PARAGUAY QUE QUEREMOS
El Paraguay que queremos no necesita simplemente más bases de datos.
Necesita mejores datos, instituciones responsables y sistemas capaces de convertir información en conocimiento.
Porque la transformación digital no consiste en reemplazar papeles por pantallas.
Consiste en cambiar la manera de administrar.
La nueva Ley de Protección de Datos puede convertirse en una oportunidad histórica para comenzar ese proceso.
DATOS + GOBERNANZA + INTELIGENCIA ARTIFICIAL + TRAZABILIDAD = CONFIANZA DIGITAL
Ese debería ser uno de los pilares del Estado paraguayo del siglo XXI.
Dr. Gerardo Meza C.
Economista
El Paraguay que queremos