Por qué los buenos indicadores macroeconómicos no siempre se traducen en bienestar para las familias?

EL PARAGUAY QUE QUEREMOS | Análisis económico y reflexión social | 9 de octubre de 2026

UNA CONTRADICCIÓN QUE MERECE EXPLICACIONES

Paraguay atraviesa un fenómeno económico que merece un análisis profundo.

Según una publicación del diario Última Hora del 7 de octubre de 2026, el dólar estadounidense descendió hasta G. 5.800 a la venta y G. 5.650 a la compra, mientras el guaraní acumulaba una apreciación superior al 11% durante el año.

Al mismo tiempo, las proyecciones económicas continúan mostrando indicadores favorables: crecimiento del Producto Interno Bruto, inflación interanual relativamente baja y estabilidad monetaria.

Sin embargo, en los supermercados, mercados municipales y comercios de barrio, numerosas familias paraguayas manifiestan una preocupación diferente:

¿Por qué, si el dólar baja y nuestra moneda se fortalece, el dinero no alcanza como debería para cubrir las necesidades familiares?

Esta pregunta merece una respuesta económica seria, transparente y comprensible.

Porque una cosa es la estabilidad de los indicadores macroeconómicos y otra es el bienestar económico que experimentan diariamente los ciudadanos.

I. ¿POR QUÉ ESTÁ BAJANDO EL DÓLAR EN PARAGUAY?

El tipo de cambio responde fundamentalmente a la oferta y demanda de divisas, aunque también intervienen factores financieros e internacionales.

En Paraguay existen varias razones que pueden explicar el fortalecimiento del guaraní.

Primero: el ingreso de dólares provenientes de las exportaciones.

La comercialización internacional de productos agrícolas y otros bienes genera divisas que ingresan al mercado cambiario nacional.

Cuando aumenta la oferta de dólares en relación con su demanda, su cotización tiende a disminuir.

Segundo: los rendimientos financieros en guaraníes.

Las tasas de interés en moneda nacional pueden incentivar a determinados inversionistas a mantener activos denominados en guaraníes, fortaleciendo la demanda por nuestra moneda.

Tercero: las condiciones internacionales.

La evolución del dólar en los mercados mundiales, los movimientos de capital y las expectativas económicas también influyen en el comportamiento cambiario.

El fortalecimiento del guaraní constituye una señal relevante de estabilidad, pero sus beneficios no se distribuyen automáticamente entre todos los sectores económicos.

II. SI EL DÓLAR BAJA, ¿POR QUÉ NO BAJAN LOS PRECIOS?

Aquí encontramos uno de los aspectos centrales del debate.

Supongamos que una empresa importa una mercadería cuyo precio internacional es de USD 100.

Si el dólar cotiza a G. 7.500, su costo cambiario equivale a G. 750.000.

Pero si el dólar desciende a G. 5.800, ese mismo producto cuesta G. 580.000.

La diferencia representa un ahorro potencial de G. 170.000, equivalente al 22,7%, siempre que el precio internacional permanezca constante.

Naturalmente, el precio final incluye otros componentes: transporte, impuestos, salarios, almacenamiento, distribución y márgenes comerciales.

Por consiguiente, no sería correcto exigir que todos los productos bajen exactamente en la misma proporción que el dólar.

Sin embargo, surge una cuestión legítima:

¿Qué proporción de la reducción de los costos de importación se está trasladando efectivamente al consumidor paraguayo?

Esta pregunta debería formar parte de la agenda económica nacional.

Una economía competitiva necesita mecanismos que permitan transmitir las reducciones de costos a los precios finales, evitando distorsiones y favoreciendo el poder adquisitivo de las familias.

III. INFLACIÓN BAJA NO SIGNIFICA PRECIOS BAJOS

Según los datos citados por Última Hora, la inflación interanual de septiembre de 2026 se ubicó en 1,7%.

Para muchas familias, este indicador parece contradictorio con su experiencia cotidiana.

La explicación es sencilla.

La inflación mide la variación promedio de los precios de una canasta representativa de bienes y servicios.

Una inflación de 1,7% no significa que todos los productos hayan aumentado exactamente ese porcentaje.

Algunos alimentos pueden registrar incrementos superiores al promedio, mientras otros bienes pueden disminuir de precio.

Además, una inflación menor significa que los precios, en promedio, aumentan más lentamente; no necesariamente que estén regresando a sus niveles anteriores.

Por otra parte, cada hogar tiene una estructura de consumo diferente.

Una familia de ingresos modestos destina una proporción importante de su presupuesto a alimentación, transporte, medicamentos y servicios básicos.

Por ello, los aumentos concentrados en esos rubros pueden afectar su economía más intensamente que lo sugerido por el índice general.

La inflación estadística y la inflación que percibe cada familia no siempre coinciden.

Ambas realidades deben analizarse con responsabilidad.

IV. CRECIMIENTO ECONÓMICO NO ES LO MISMO QUE DESARROLLO SOCIAL

Las proyecciones citadas en el artículo periodístico indican que Paraguay podría alcanzar un crecimiento económico del 4,5% durante 2026.

Este desempeño constituye una noticia favorable.

Pero el crecimiento del PIB representa el aumento de la producción de bienes y servicios de una economía.

No significa necesariamente que todos los trabajadores, jubilados y pequeños emprendedores estén mejorando sus ingresos en la misma proporción.

El verdadero desarrollo económico requiere que el crecimiento se transforme en:

  • Mayor empleo formal y productivo.
  • Mejoras sostenibles de los salarios reales.
  • Mayor poder adquisitivo de jubilados y pensionados.
  • Acceso oportuno a servicios de salud y educación.
  • Mayor productividad y oportunidades para las pequeñas empresas.
  • Reducción de la pobreza y de las desigualdades de oportunidades.

Un país puede mostrar buenos indicadores macroeconómicos y mantener, al mismo tiempo, importantes desafíos sociales.

Por eso, nuestra propuesta siempre ha sido clara:

EL CRECIMIENTO ECONÓMICO DEBE ESTAR ACOMPAÑADO POR EL DESARROLLO SOCIAL.

V. ¿QUÉ PAPEL DEBEN CUMPLIR LAS INSTITUCIONES?

El Banco Central del Paraguay tiene la responsabilidad fundamental de preservar la estabilidad de precios y contribuir a la estabilidad del sistema financiero, conforme a su marco legal.

Pero el BCP no establece los precios individuales de los alimentos ni determina los márgenes comerciales de cada empresa.

La protección del consumidor y la promoción de mercados competitivos requieren también la participación de otras instituciones públicas.

En este contexto, consideramos necesario impulsar:

1. Un observatorio digital de precios de la canasta familiar.

Mediante herramientas tecnológicas e inteligencia artificial, podría facilitarse el seguimiento periódico de los principales productos de consumo, con información accesible a la ciudadanía.

2. Mayor transparencia en la formación de precios.

Es importante estudiar cómo las variaciones del dólar se transmiten a los costos de importación, distribución y venta.

3. Fortalecimiento de la libre competencia.

Los organismos competentes deben prevenir e investigar prácticas anticompetitivas cuando existan indicios fundados, respetando siempre el debido proceso.

4. Políticas orientadas al ingreso real de las familias.

La productividad, la formalización laboral, la capacitación y la inversión deben contribuir a mejorar sosteniblemente la capacidad de compra de los ciudadanos.

5. Un Estado Digital al servicio del consumidor.

Nuestra propuesta MOJO – Visión País 2026–2033 contempla la modernización de la administración pública mediante sistemas interoperables, información confiable e inteligencia artificial.

Estas herramientas también pueden contribuir a generar estadísticas más oportunas, identificar anomalías y mejorar la transparencia de los mercados.

La tecnología debe servir no solamente para modernizar al Estado, sino también para mejorar la vida cotidiana de los paraguayos.

VI. UNA REFLEXIÓN DESDE LOS VALORES CRISTIANOS

La economía no debe perder de vista su finalidad humana.

Desde una perspectiva inspirada en los valores cristianos, el desarrollo de una nación debe considerar especialmente la dignidad de las personas, la solidaridad y la justicia.

El Evangelio nos recuerda:

«Porque tuve hambre, y me disteis de comer». — Mateo 25:35.

Esta enseñanza invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad frente a quienes enfrentan dificultades para satisfacer sus necesidades esenciales.

No significa desconocer la importancia de las empresas, las inversiones, la estabilidad monetaria o la generación de riqueza.

Por el contrario, significa reconocer que una economía verdaderamente próspera debe generar oportunidades y condiciones de vida dignas para toda la sociedad.

La honestidad comercial, la responsabilidad empresarial, el trabajo digno y la solidaridad constituyen valores fundamentales para construir una comunidad más justa.

Una moneda fuerte es importante. Pero más importante todavía es que las familias puedan vivir dignamente con el fruto de su trabajo.

El crecimiento económico adquiere su mayor significado cuando sus beneficios alcanzan también a los sectores más vulnerables.

VII. NUESTRA PROPUESTA: DEL CRECIMIENTO ESTADÍSTICO AL BIENESTAR REAL

Desde EL PARAGUAY QUE QUEREMOS consideramos que Paraguay tiene condiciones importantes para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo.

Contamos con producción agropecuaria, energía eléctrica renovable, recursos humanos y oportunidades de modernización tecnológica.

Pero estos factores deben convertirse en mayor productividad, empleos de calidad y mejores ingresos reales.

Necesitamos evaluar el éxito económico no solamente mediante el crecimiento del PIB, la cotización del dólar o la inflación promedio.

También debemos preguntarnos:

¿Cuántas familias mejoraron efectivamente su poder adquisitivo?

¿Cuántos jubilados pueden cubrir sus medicamentos y alimentación sin comprometer sus ingresos?

¿Cuántos trabajadores pueden sostener dignamente a sus familias?

¿Cuántos pequeños comerciantes encuentran condiciones para crecer y competir?

Estas preguntas deben complementar los indicadores tradicionales de la política económica.

CONCLUSIÓN: EL GUARANÍ SE FORTALECE, PERO EL DESAFÍO ES FORTALECER A LAS FAMILIAS

La caída del dólar puede contribuir a reducir costos de importación y contener determinadas presiones inflacionarias.

Pero no garantiza, por sí sola, una disminución generalizada de los precios de la canasta familiar.

Para que los beneficios cambiarios lleguen al consumidor necesitamos competencia, transparencia, productividad y políticas públicas eficaces.

Paraguay debe continuar preservando su estabilidad macroeconómica, porque constituye un patrimonio económico importante.

Sin embargo, la estabilidad debe ser el punto de partida del desarrollo y no su única finalidad.

NO BASTA CON QUE EL DÓLAR BAJE.

NO BASTA CON QUE EL PIB CREZCA.

NO BASTA CON QUE LA INFLACIÓN SEA REDUCIDA.

NECESITAMOS QUE EL PODER ADQUISITIVO DE LAS FAMILIAS PARAGUAYAS MEJORE DE MANERA SOSTENIBLE.

Ese debe ser uno de los grandes objetivos nacionales.

Porque el verdadero éxito económico de Paraguay no se mide solamente en las estadísticas.

SE MIDE TAMBIÉN EN LA MESA DE CADA HOGAR, EN LA DIGNIDAD DEL TRABAJADOR Y EN LA TRANQUILIDAD DE NUESTROS JUBILADOS.

🇵🇾 EL PARAGUAY QUE QUEREMOS

Dr. Gerardo Meza C. – Economista