El Paraguay que queremos – Editorial de los Sábados: Infraestructura, Energía y Transporte

Paraguay posee una riqueza energética extraordinaria. Itaipú, Yacyretá y Acaray colocaron al país durante décadas en una posición privilegiada. Sin embargo, producir energía no es suficiente. El verdadero desafío es disponer de la infraestructura necesaria para transportarla, utilizarla y convertirla en industrialización, inversión, tecnología y empleo paraguayo.

LA LÍNEA DE 500 kV YGUAZÚ–VALENZUELA

Por eso resulta estratégica la construcción de la Línea de Transmisión de 500 kV Yguazú–Valenzuela.

Esta infraestructura permitirá fortalecer el sistema eléctrico nacional y aumentar nuestra capacidad para transportar la energía hacia los centros de consumo y las futuras industrias.

La obra ya está avanzando hacia San José de los Arroyos. Según información que hemos recibido directamente de un ingeniero vinculado a los trabajos en esa zona, el avance fue posible después de destrabarse dificultades relacionadas con las expropiaciones.

Este dato demuestra algo que Paraguay debe aprender: una gran obra energética no termina en la central generadora. Las líneas de transmisión, subestaciones y redes de distribución son tan importantes como la propia generación.

Podemos tener energía disponible, pero si no contamos con infraestructura para transportarla hasta donde debe ser utilizada, es como tener un tren cargado de riqueza estacionado sin vías suficientes para llegar a destino.

YGUAZÚ–ACARAY: UNA DECISIÓN ESTRATÉGICA

Al mismo tiempo aparece nuevamente el interés sobre el potencial energético de la zona de Yguazú y Acaray, acompañado por capitales e intereses internacionales.

Paraguay debe recibir inversiones de Estados Unidos, China, Europa, Asia o cualquier otra región cuando sean beneficiosas para el país.

Pero antes de discutir quién pone el capital debemos responder una pregunta mucho más importante:

¿Para qué quiere Paraguay esa energía?

Nuestra política energética no puede diseñarse exclusivamente alrededor de quién compra electricidad o quién financia una determinada obra.

Primero debemos establecer una estrategia energética nacional.

La energía paraguaya debe servir prioritariamente para atraer industrias, producir bienes con mayor valor agregado, generar empleos de calidad y transformar nuestras materias primas dentro del territorio nacional.

VILLETA Y LOS 300 MW SOLARES

El proyecto de un parque solar de aproximadamente 300 MW en Villeta, asociado al desarrollo de fertilizantes verdes, abre otra oportunidad extraordinaria.

La energía solar puede complementar nuestra matriz hidroeléctrica y liberar capacidad del sistema para otros usos.

Pero una política energética responsable también debe mirar todo el ciclo de vida de la tecnología.

Los paneles solares tienen una vida útil determinada. Por eso Paraguay debe establecer desde el inicio reglas sobre reciclaje, recuperación de materiales, responsabilidad ambiental y disposición final de los equipos.

No debemos esperar veinte o treinta años para preguntarnos qué hacer con miles de paneles que llegaron al final de su vida útil.

La planificación ambiental debe comenzar antes de instalar el primer panel.

DE EXPORTADORES DE ELECTRICIDAD A EXPORTADORES DE PRODUCTOS

Durante demasiado tiempo Paraguay se acostumbró a pensar su riqueza energética principalmente en términos de exportación de electricidad.

El siguiente salto debe ser diferente.

En lugar de exportar solamente electrones, debemos exportar fertilizantes verdes, alimentos industrializados, acero, tecnología, servicios digitales y productos fabricados con energía paraguaya.

Cada megavatio utilizado inteligentemente dentro del territorio nacional puede convertirse en inversión, producción, impuestos, conocimiento y puestos de trabajo.

INFRAESTRUCTURA PARA EL PARAGUAY QUE VIENE

La Línea de 500 kV Yguazú–Valenzuela, el fortalecimiento del sistema Acaray–Yguazú, las nuevas fuentes renovables y las inversiones industriales no deben analizarse como proyectos separados.

Deben formar parte de una misma visión.

Generación → Transmisión → Distribución → Industria → Empleo → Desarrollo.

Esa debe ser la cadena energética del Paraguay.

Las inversiones extranjeras son bienvenidas. La tecnología también. El capital internacional puede acelerar enormemente nuestro desarrollo.

Pero la estrategia debe ser paraguaya.

Porque el verdadero valor de nuestra energía no está solamente en cuánto podemos cobrar por venderla.

Está en todo lo que Paraguay puede producir con ella.

El Paraguay que queremos debe dejar de pensar solamente en cuánta energía tiene y comenzar a decidir qué país quiere construir con esa energía.

Dr. Gerardo Meza C. – Economista
El Paraguay que queremos